En camino

En camino

domingo, 20 de noviembre de 2011

Carta a...


Y mientras contigo encontré el cielo con él encontré las olas. Tú me dabas un beso y él me levantaba la falda. Jugabas con mi pelo y me cantabas al oído, me decías tantas cosas y yo me las callaba. Con él compartiré las sábanas y le robaré su tiempo, bailaré a su ritmo, acariciaré su cuerpo.
Tu llegabas lentamente a mi alma, él llega rápido hasta mi cama. Yo te buscaba, él me encuentra.  Te conocía  y dejaba que me conocieras, me gustabas y yo te intrigaba. Él me divierte y yo le provoco entre mis llamas, él se prende, con mis abrazos él se pierde.
Y te recordaré siempre, y te dejaré de buscar en sus besos, porque lo que aquí se queda es sólo un cuerpo, que lo que tú me has robado es mucho más que eso, de mis labios un te quiero.

sábado, 29 de octubre de 2011

Efímero


Efímero. Como las únicas cosas que perduran en nuestra memoria para el resto de nuestra vida. Efímero, como una sonrisa y unos ojos que se perderán en la neblina y que veré todas las noches en mis sueños. Efímero, como una ola que rompe contra las rocas dejando sólo la humedad en su superficie. Efímero, como tenerte a mi lado ahora y saber que te perderé para siempre.
Efímero es el nombre que le he puesto a nuestro sentimiento, porque es bello cuando duele, porque se hace más grande cuanto más pronto se acabe, porque entre amor y pasión no hay línea estrecha que los separe, porque decirte que me gustas es llamar brisa a un tornado, porque tiene fin pero una memoria eterna, porque es decirte sí aunque lo que me pidas sea verme muerta.
Efímero y me respondes con tu voz ronca, efímero y me acaricias con la boca, efímero te llamo y me suspiras en la nuca, efímero eres un recuerdo que atormenta,  y me despierta, y me hace soñar  y me enferma y me da fuerzas. Efímero eres amor, amor que te pierdes  a lo lejos y desde donde estés más fuerte quemas.

jueves, 13 de octubre de 2011

Fortaleza


Necesito volver a creer lo que puedo llegar hacer con estas manos, creer en estos ojos que no ven más que lo que no se puede ver, en esta boca que puede matar con sus silencios y dar la vida con un beso, en la piel que se eriza por las sensación de la belleza, en esta mente llena de sueños trazados a lápiz al margen del papel.
Necesito volver a encontrarme en el lugar inexacto del país al que pertenezco, necesito resurgir con más fuerza ahora que me he hecho daño, vendar las heridas a base de experiencia, orgullosa levantar la cabeza y reír con la fuerza de la garganta que poco bien me haría rememorar los tiempos de crueldad, del llanto, de impotencia, de agradar de más por ser apreciada de menos.
Aquí volveré a construir mi muralla, levantaré un castillo, será mi fortaleza, entre estas líneas, mis primeras piedras.

Color azul que me hace soñar otro continente

A la espera de ese libro que me embargue de emociones que resurja en mi lo pasado. Soñando, siempre soñando que la vida es magia en cada esquina.
Despertar entre hierbas de diferentes aromas, en un lecho incómodo de amaneceres inolvidables. Vestir la túnica manchada de aventuras y colocarme la faja con la espada a la cintura que aleje de mí a los evidentes adversarios. Acercarme a mis amigos, compañeros de batallas, de bromas al borde de la muerte, de lágrimas contenidas, de recuerdos exquisitos, tentadores de la suerte.
Y correr por la llanura respondiendo al cántico salvaje y profundo de la tierra. Sintiéndome tan viva a pesar del peligro acechante, de tener la bravura por bandera. Respirar libertad por cada poro, luchando por un sueño, contando con quien amo y restándole todo.

Piernas

Y huele a la tormenta que desperté entre tus piernas. Y sabe al tabaco que fumabas. Y se siente como en el último instante, que me llevaste al cielo por tu cuerpo.
Y hoy recuerdo lo que callamos, lo que se quedo tendido en la azotea, olvidado entre tantos papeles. Y hoy te recuerdo en ese momento antes de odiarte quizás incluso el momento en el que llegué a amarte.
Clavaste tus garras en mi espalda y volamos por los aires, y no eras ni tu ni yo, éramos los dos encontrados en una tarde de esas que necesitas a alguien, que te coma la boca, que te diga a qué huela tu pelo, qué te ame como nadie.
Saboreo en mi cuarto los desvelos de esa tarde, de tus ojos encendidos, de una mano que bajaba y una boca que subía, que rozaba, que dolía, que extasiaba, que me daba lo que quería.
Despertando de este sueño, reconozco que no te echo de menos, pero extraño tus besos.

jueves, 23 de junio de 2011

Perdida

Y estoy delante de la brújula sin saber bien qué hacer, miro como la flecha gira sin que se detenga. Me mareo ensayando mi destino. Esbozo un amago de quien pudiera llegar a ser. Concentro energía imaginando y la derrocho demostrando algo qué no sé bien qué es.
Perdida y desorientada, aburrida y anquilosada en un tiempo muerto. Apasionarme quiero y no por quién sino por qué. Estirarme hasta alcanzarme y entender lo que antes era sencillo, deshacer el enredo en el que me he metido.
Libre de lamentaciones, digna y orgullosa, abrazada a un sueño que me eleve entre la mar de negrura. Afrontar el miedo, resolver los problemas, acercarme sin que me dañen, y de entre todos contar conmigo y saber que me basto y me sobro y feliz seguir mi camino.

Hoy más cuatro

Quizás madurar implique ver las cosas desde el lado que más miedo nos da, respondernos duramente a las cuestiones que más nos importan. Quizás sea elegir un camino lleno de baches sin importar lo duro que pueda ser, errar aceptando las críticas, saber que se está solo cuando hay que escoger, cuando nos tenemos que transformar.
Tenemos alas escondidas en nuestras espaldas y que son una carga sino nos atrevemos a utilizarlas, volar implica temor al vacío, a estrellarse, al vértigo, a la soledad del camino, a dejar atrás el nido dónde nos criamos y en el que nos sentíamos protegidos.
Pero yo miré hacia el cielo y no pensé lo lejos que quedaba del suelo, sino la libertad con la que mis pulmones se llenaban, respiraban aire, aire que me hacían saltar las lágrimas.

Hoy más tres

Me he levantado con una sensación calmada, sabiendo que todo estaba en su lugar, al menos de momento. Vivo en una burbuja de cristal, quizás a punto de caerse, de estrellarse contra el suelo y romperse en mil pedazos. Llenarla de vida quiero, para respirar dentro de ella y que no llegue la temida imagen de la muerte.
La alejo de mi paisaje pintado por mis manos, me escabullo del recuerdo, del miedo, del futuro. Escojo la risa, el repiqueteo de la lluvia, el movimiento, los colores cálidos y el férvido fuego. Me inclino ante las pasiones y pongo ante el tablero las cartas para que empiece el juego.
Pero noto resquebrajarse los cristales de mi techo, por dónde se cuelan los oscuros pensamientos portadores de guadaña, que tienen un rostro hermoso y que me atemorizan por las noches cuando me duermo.

sábado, 2 de abril de 2011

Rebelde


Bebería toda la noche al lado de un buen cuerpo sin rostro, le contaría mis penas, lloraría en su hombro y dejaría que me consolara como sólo un desconocido sabe hacer.
Arrancaría de mi pecho la furia a base de besos, de arañazos, de mordiscos dirigidos a la persona equivocada y pagaría por ella sus pecados.
Convertiría mi dolor en melancolía si encontrara unos ojos tristes en los que reflejarme, una sonrisa gastada de suspirar a tantos desengaños.
Elegiría olvidar, borrar los nombres, minimizar el daño, cavar el hacha de guerra y vendar mi conciencia.
Lo haría si supiera rendirme.

viernes, 11 de febrero de 2011

Verano ligero

Calor y verano, sueño de noche, sin ropa, cosquillas en los pies, suave beso en los labios, pelos de punta, piel de gallina.
Tan ligero, tan liviano, tan simple y alegre como una carcajada de tu garganta, como una sonrisa que guiña intenciones, como unos ojos provocadores, como las caderas que bailan al ritmo que le marcas.
Y sin preguntas, obtienes respuestas, de tu reclamo asoman los vicios, del juego el deseo, de la risa el suspiro.
Arriba, abajo, enredo sin desespero, vueltas del mismo color, vestido que cae, camisa que vuela. Brazos que se confunden, gemidos que armonizan, placer inocente, juego de niños, invento de locos, permiso no requerido.
Cae el telón y sólo queda el humo de un cigarrillo, sábanas revueltas y sonrisas satisfechas de haber conseguido lo que han querido.

domingo, 6 de febrero de 2011

Ella

No necesariamente por ser inteligente, hacía las cosas con sentido. A veces sencillamente era demasiado ingenua para comprender maldades, sibilinas intenciones . O quizás no quería percatarse de ello.
El caso es que nunca encontraba el equilibrio en sus relaciones, su ideal le hacía levitar de la realidad y sumergirse en su propio universo, dónde las cosas eran cómo debían de ser. Cerraba los ojos y olvidaba, perdonaba, entregaba su alma y luego se la devolvían a cachos, aguantando las miradas de satisfacción de aquellos a los que una vez llamó amigos.
La razón era que envidiaban la manera en la que llegaba a ser feliz, excluyéndolos de ese mundo que recorría con sus ojos extraviados, aquella utopía que le sacaba una sonrisa clara de su boca, aquel lugar dónde encontrar el placer parecía tan fácil a juzgar por su expresión bendita. Y cuando le preguntaban - ¿Dónde has estado? Les respondía – en un sueño, en mi cielo.
Ella era capaz de volar, de llegar a su propia alma y descubrir cada día algo nuevo. De profundizar en la verdad de las cosas, de ver aquello que pasaba desapercibido y valorar su belleza.
Pero su visión aunque eterna, la condenaba a aquello que más temía, la soledad

En mi secreto

Me pongo en remojo, y me tiendo a secar. Los paños se pegan a mi cuerpo, el viento seduce a mi oído. Las palabras vanas desaparecen, se dibujan otras nuevas, estas tienen sentido.
El sol baña mi piel, busco sus caricias. Escucho y dejo de oír, observo y dejo de mirar. Y ahora comprendo, encuentro el camino.

Como la flor que dibujo, como el color de los reflejos, como el tacto del papel cuando contiene secretos. Espontáneo, natural, sencillo. Como la primavera, como la alegría de los niños. Como una poesía cariñosa, feliz, a pesar del olvido.

Así quiero ser siempre, canto suave y lejano, recuerdo tierno de palabras cautivadoras, instante, eterno, brillo y caricia, deseo suave y mimo, entre las flores tendida al sol, parte de un sueño divino.

Volar

El que nace escribiendo, muere escribiendo.
No olvidaré mi primer diario escondida en el armario vacío de mi nueva casa, tras una mudanza. Creo que a partir de entonces comencé a ser yo misma. A descubrirme, a sorprenderme, a aprender lo que significaba la identidad, el desconcierto a que la pregunta más obvia a veces conlleva la respuesta más difícil.
A partir de entonces, en los momentos más trágicos, agradables, misteriosos o felices de mi vida, me veía atraída por ese folio en blanco como si de magia se tratara. Ese cuaderno, hoja, o diario me sirvió de amigo, de amante, de adversario, de todos los disfraces que yo le quisiera poner.
Y escribía, manchando con la tinta la pureza de la idea. Y escribía aunque fuera una locura, aunque no acabara nunca esa historia, aunque me rindiera el cansancio. Y escribía aunque me doliera y quizás por ese mismo motivo, para liberarme, para transformarlo, para sentirme de otra manera.
Y escribía rebosante de alegría con las manos temblando de la emoción, con los sueños recién nacidos idolatrados por su belleza. Escribía muchas veces sin sentido, con faltas, con atropellos. Pero tan mío, tan puro, que la locura se convertía mi propia defensa.
Como ahora mismo escribo sin tener un por qué, sin intenciones, y como seguramente seguiré escribiendo durante el tiempo que viva aunque no lo diré nunca en voz alta, por miedo a tentar el futuro.
Al escribir me doy cuenta de quién soy, de lo que quiero, de cómo pienso porque al escribir no miento, no me miento. Te revelo sin darme cuenta, la parte más íntima que tiene una persona, su yo más profundo, sus pensamientos, sus deseos, lo que nunca cuenta a nadie, lo que le hace volar lejos de todo y de todos.
Y yo vuelo escribiendo.