En camino

En camino

lunes, 25 de octubre de 2010

En honor a las brujas.




Siendo parte de la nada, sin rumbo en tu pecera, enjaulada por las mentiras, distinta a cómo imaginas. Actuando de ilusa, ejerciendo de bruja.
Es tu maldad que me enferma, es tu intención destructiva, tus armas mediocres de lengua viperina. Calla arpía, vulgar en tus maneras, envidiosa del mundo, de todos  y de todo.
Finges, manipulas, deshaces y enredas. Tus mártires los débiles porque con los fuertes no puedes, ni te atreves.
Eres puñal en la espalda, incordio sofocante, mosca puñetera. Tu vida es la feria de las vanidades, tus valores corrompidos, tu cara, una caricatura malintencionada.
Soledad es tu nombre, amargura lo que nada en tu alma y de entre todas tus víctimas, tu misma, la más dañada.

jueves, 7 de octubre de 2010

En la casa del tiempo perdido


Cuando llegas a este templo dónde los muertos tienen más fuerza que los vivos, dónde el eco de su existencia pesa más que la tuya propia, la magia del misterio de la muerte y del pasado te envuelve hasta atraparte.
Tiene un sabor amargo, de nostalgia y poesía, de tristeza muda, de amor no correspondido.
Cuando llegas a la casa del tiempo perdido te envenenas de su esencia, llena de dolor y de vicio, hipnótizante, relajante, el tiempo pesa por generaciones, no por minutos.
Quiero alejarme de esta casa, de este tiempo más muerto que vivo

Calle


Las calles estaban abarrotadas de gente, de jóvenes medio disfrazados, chicas alborotadoras y alborotadas, madres con sus pequeños, extranjeros atraídos por el bullicio, trabajadores que regresaban a casa, hombres de negocios esclavos de sus teléfonos móviles, vendedores ambulantes, rateros, mujeres hermosas y exuberantes,…
Todo se mezclaba y confundía en un amasijo de colores y formas extravagantes, atrayentes, llenas de vida, de sueños, de sentimientos y de pecados.

Toda la calle era ruido, bullicio, confusión y belleza. La belleza sutil de los momentos que no pueden ser captados, que solo existen en los recuerdos, ni siquiera eso. La belleza del presente, del ahora y nunca más.