Más que la realidad 20 de Mar, a las 19:54
Me dices: encuentro la fuerza en todo lo hermoso, en el sol de brazos acogedores, en la lluvia fina que resbala por la ropa empapada, en los retazos del sueño que consigo atrapar.
Te detienes y sonríes: y todo, todo me recuerda a ti.
Mi respuesta fue el silencio, que transformaste en beso.
Nunca he besado y no miento. No he besado el mar y el cielo, no he besado las praderas ni las montañas, no he besado el miedo, no he besado el alma, no he besado nunca al amor…nunca, hasta hoy.
Cuando me desperté no recordé mi sueño. Me quedé mirando con los ojos abiertos clavados en la oscuridad con la intención de tranquilizarme. No entendía porque mi corazón estaba tan acelerado ni porque sudaba tanto.
Miré el despertador. Eran las seis y media de la mañana, aún me quedaba una hora para levantarme e ir al instituto pero ya no tenía ganas de dormir.
A tientas busque mi móvil en la mesilla de noche. Tenía un mensaje nuevo del día anterior. “canalla como mñna no m traigas lo q m debes t mato =P”
Mi amiga se refería a una recompensa comestible, unos pastelitos de chocolate que tengo la costumbre de hacer para merendar.
Ya los tenía preparados y envueltos en la cocina pero el mensaje me había animado a levantarme de la cama.
Me dirigí al cuarto de baño sin hacer ruido con la ropa preparada para el instituto. Lo primero que hice fue mirarme en el espejo. El reflejo de mi misma me apareció en cuanto encendí la luz.
Los cabellos revueltos y una cara adormecida me dieron los buenos días. Mientras me desvestía para ducharme me quede pensativa mirando como el agua rompía contra la blancura de la bañera.
Quizás más que un beso, fue un viaje. Descubrir lo desconocido, afrontar un reto, hacer un trato con el tiempo.
Pero lo mejor de todo era el destino de mi billete.
Mis ojos se cerraron poco a poco, mi cuerpo resbalando en la bañera fue la última imagen que acerté a ver en el espejo. Me sumí en un profundo sueño como si algo o alguien, me obligara.
Te detienes y sonríes: y todo, todo me recuerda a ti.
Mi respuesta fue el silencio, que transformaste en beso.
Nunca he besado y no miento. No he besado el mar y el cielo, no he besado las praderas ni las montañas, no he besado el miedo, no he besado el alma, no he besado nunca al amor…nunca, hasta hoy.
Cuando me desperté no recordé mi sueño. Me quedé mirando con los ojos abiertos clavados en la oscuridad con la intención de tranquilizarme. No entendía porque mi corazón estaba tan acelerado ni porque sudaba tanto.
Miré el despertador. Eran las seis y media de la mañana, aún me quedaba una hora para levantarme e ir al instituto pero ya no tenía ganas de dormir.
A tientas busque mi móvil en la mesilla de noche. Tenía un mensaje nuevo del día anterior. “canalla como mñna no m traigas lo q m debes t mato =P”
Mi amiga se refería a una recompensa comestible, unos pastelitos de chocolate que tengo la costumbre de hacer para merendar.
Ya los tenía preparados y envueltos en la cocina pero el mensaje me había animado a levantarme de la cama.
Me dirigí al cuarto de baño sin hacer ruido con la ropa preparada para el instituto. Lo primero que hice fue mirarme en el espejo. El reflejo de mi misma me apareció en cuanto encendí la luz.
Los cabellos revueltos y una cara adormecida me dieron los buenos días. Mientras me desvestía para ducharme me quede pensativa mirando como el agua rompía contra la blancura de la bañera.
Quizás más que un beso, fue un viaje. Descubrir lo desconocido, afrontar un reto, hacer un trato con el tiempo.
Pero lo mejor de todo era el destino de mi billete.
Mis ojos se cerraron poco a poco, mi cuerpo resbalando en la bañera fue la última imagen que acerté a ver en el espejo. Me sumí en un profundo sueño como si algo o alguien, me obligara.
