En camino

En camino

jueves, 28 de enero de 2010

Dolor.
Dolor. Sintió el pánico y la fascinación mezclados en sus ojos. No habría problema entonces. La llevó a su cuarto.
Más tarde encendió un cigarrillo y aspiró el humo soltándolo después suavemente. La sensación le gustaba, quizás por ese extraño pensamiento masoquista y bello, fumar, un suicidio lento y dudoso.
La chica ya se había ido. Sabía que volvería pero él ya no estaría allí. Preguntaría por un nombre que no era el suyo pero que el mismo le había dado. Sonrió. Era gracioso saber el futuro de otras personas, de casi todas, excepto el tuyo propio.
Salió del hotel, era las 6 de la mañana de un día de invierno. No llevaba abrigo pero no parecía tener frío. Encendió otro cigarrillo y caminó deprisa pero sin ningún lugar fijo al que dirigirse. Solo pensaba. Había salido con la intención de olvidar ese maldito pensamiento que le torturaba. La única cosa que podía hacerle sufrir. El dolor de los recuerdos. 

domingo, 24 de enero de 2010

Todo es un juego

Todo es un juego

Juego a abrir los ojos y sorprenderme, a cerrarlos y abrirlos al instante, a guiñar uno y que el otro se quede vigilante. A que ambos, se queden fijos en los tuyos, un momento, siempre.


Juego a disfrazar mi cuerpo con vestidos infantiles, blusas de vértigo, faldas con vuelo. Disfrazar mi rostro con pinturas de guerra, esa guerra, siendo tú mi víctima, mi enemigo.

Juego a modelar la voz para que suene diferente, con algo nuevo que contarte, un tono distinto para cada momento: infantil para que te sientas seguro, soñador para sumergirte en mi mundo, penetrante para sorprenderte, dulce para que te acerques.

Juego a las mil caras, las mil historias, las mil aficiones, a las mil maneras de conquistarte.

Pero hoy no juego, hoy con mis ojos, mi voz y desnuda, sin saber bien quien soy, soy yo misma. Hoy no juego, hoy te quiero.
           

Sensualidad

Bailaba sintiendo la música como si estuviera dentro de su cuerpo. Empezó a sudar pero no le importó, ni siquiera lo notó. Seguía bailando, con los ojos cerrados y suspirando cada vez más fuerte. Sabía como le miraban los demás y el ansia que sus movimientos por encima de su cuerpo, provocaban en los oscuros deseos de los hombres. Sonreía pero mantenía los ojos cerrados, atenta para no cometer ningún fallo. Se expresaba  con cada gesto, quería provocar, excitar, sentirse dentro de las perversas mentes. Pero  también mantenía las distancias; diferenciándose de las cazadoras hambrientas de carne humana. Ella era una artista que disfrutaba únicamente con dibujar con su cuerpo, mediante sus movimientos, una escena de máxima sensualidad.

Besos polvorientos


Los besos que nunca te di los guardo en un rincón esperando que les llames y los necesites, aunque no los pidas. Mejor aún, no los pidas, sólo deséalos. Desea que te cuente con mis ojos y te dibuje con mis labios lo que el verano me dio y el invierno no ha borrado.
Solo sé que no eres un recuerdo, sino una ilusión y un deseo. Eres un pecado que me tienta. Vives en mí, pequeño huésped, tan formal y tan callado que no entiendo porque noto tu presencia.
No te amo, no te quiero, ni siquiera me gustas, pero eres importante para mí. En la vida conocemos a infinidad de personas: unas pasan a nuestro lado y ni lo sabemos, otras están siempre a tu lado, unas fueron importantes e imprescindibles un tiempo pero luego cayeron en el olvido, unas pocas hicieron que la vida fuera distinta; muy pocas personas son las que llegan se instalan y permanecen en tu memoria para siempre. Pero tú, querido compañero, ¿qué has sido, eres y serás para mí?...nada de lo anterior: no eres indiferencia, tampoco permanecerás a mi lado, no marcaste mi vida, no te recordaré siempre. Sólo eres ese rincón de besos polvorientos, canto a la vida, manchando sin quererlo, esta página en blanco.