Y estoy delante de la brújula sin saber bien qué hacer, miro como la flecha gira sin que se detenga. Me mareo ensayando mi destino. Esbozo un amago de quien pudiera llegar a ser. Concentro energía imaginando y la derrocho demostrando algo qué no sé bien qué es.
Perdida y desorientada, aburrida y anquilosada en un tiempo muerto. Apasionarme quiero y no por quién sino por qué. Estirarme hasta alcanzarme y entender lo que antes era sencillo, deshacer el enredo en el que me he metido.
Libre de lamentaciones, digna y orgullosa, abrazada a un sueño que me eleve entre la mar de negrura. Afrontar el miedo, resolver los problemas, acercarme sin que me dañen, y de entre todos contar conmigo y saber que me basto y me sobro y feliz seguir mi camino.
jueves, 23 de junio de 2011
Hoy más cuatro
Quizás madurar implique ver las cosas desde el lado que más miedo nos da, respondernos duramente a las cuestiones que más nos importan. Quizás sea elegir un camino lleno de baches sin importar lo duro que pueda ser, errar aceptando las críticas, saber que se está solo cuando hay que escoger, cuando nos tenemos que transformar.
Tenemos alas escondidas en nuestras espaldas y que son una carga sino nos atrevemos a utilizarlas, volar implica temor al vacío, a estrellarse, al vértigo, a la soledad del camino, a dejar atrás el nido dónde nos criamos y en el que nos sentíamos protegidos.
Pero yo miré hacia el cielo y no pensé lo lejos que quedaba del suelo, sino la libertad con la que mis pulmones se llenaban, respiraban aire, aire que me hacían saltar las lágrimas.
Tenemos alas escondidas en nuestras espaldas y que son una carga sino nos atrevemos a utilizarlas, volar implica temor al vacío, a estrellarse, al vértigo, a la soledad del camino, a dejar atrás el nido dónde nos criamos y en el que nos sentíamos protegidos.
Pero yo miré hacia el cielo y no pensé lo lejos que quedaba del suelo, sino la libertad con la que mis pulmones se llenaban, respiraban aire, aire que me hacían saltar las lágrimas.
Hoy más tres
Me he levantado con una sensación calmada, sabiendo que todo estaba en su lugar, al menos de momento. Vivo en una burbuja de cristal, quizás a punto de caerse, de estrellarse contra el suelo y romperse en mil pedazos. Llenarla de vida quiero, para respirar dentro de ella y que no llegue la temida imagen de la muerte.
La alejo de mi paisaje pintado por mis manos, me escabullo del recuerdo, del miedo, del futuro. Escojo la risa, el repiqueteo de la lluvia, el movimiento, los colores cálidos y el férvido fuego. Me inclino ante las pasiones y pongo ante el tablero las cartas para que empiece el juego.
Pero noto resquebrajarse los cristales de mi techo, por dónde se cuelan los oscuros pensamientos portadores de guadaña, que tienen un rostro hermoso y que me atemorizan por las noches cuando me duermo.
La alejo de mi paisaje pintado por mis manos, me escabullo del recuerdo, del miedo, del futuro. Escojo la risa, el repiqueteo de la lluvia, el movimiento, los colores cálidos y el férvido fuego. Me inclino ante las pasiones y pongo ante el tablero las cartas para que empiece el juego.
Pero noto resquebrajarse los cristales de mi techo, por dónde se cuelan los oscuros pensamientos portadores de guadaña, que tienen un rostro hermoso y que me atemorizan por las noches cuando me duermo.
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