La belleza sutil de tus ojos de todos de todos los colores acaricia el sentimiento al que todavía no he puesto nombre.
Y mi miedo va perdiendo el pulso con la emoción de una quimera.
El segundo antes de que tu labio salude al mío, son tus ojos sorprendidos, tu corazón acelerado, tu piel temblorosa quienes me besan.
No me opongo, no resisto, no pienso…quizás de tanto sentir ya ni siquiera sienta.
Y así desprotegida ante el mundo, pero segura en tus brazos, tú siendo yo, yo siendo tú, un instante, se hace eterno.