En camino

En camino

sábado, 29 de octubre de 2011

Efímero


Efímero. Como las únicas cosas que perduran en nuestra memoria para el resto de nuestra vida. Efímero, como una sonrisa y unos ojos que se perderán en la neblina y que veré todas las noches en mis sueños. Efímero, como una ola que rompe contra las rocas dejando sólo la humedad en su superficie. Efímero, como tenerte a mi lado ahora y saber que te perderé para siempre.
Efímero es el nombre que le he puesto a nuestro sentimiento, porque es bello cuando duele, porque se hace más grande cuanto más pronto se acabe, porque entre amor y pasión no hay línea estrecha que los separe, porque decirte que me gustas es llamar brisa a un tornado, porque tiene fin pero una memoria eterna, porque es decirte sí aunque lo que me pidas sea verme muerta.
Efímero y me respondes con tu voz ronca, efímero y me acaricias con la boca, efímero te llamo y me suspiras en la nuca, efímero eres un recuerdo que atormenta,  y me despierta, y me hace soñar  y me enferma y me da fuerzas. Efímero eres amor, amor que te pierdes  a lo lejos y desde donde estés más fuerte quemas.

jueves, 13 de octubre de 2011

Fortaleza


Necesito volver a creer lo que puedo llegar hacer con estas manos, creer en estos ojos que no ven más que lo que no se puede ver, en esta boca que puede matar con sus silencios y dar la vida con un beso, en la piel que se eriza por las sensación de la belleza, en esta mente llena de sueños trazados a lápiz al margen del papel.
Necesito volver a encontrarme en el lugar inexacto del país al que pertenezco, necesito resurgir con más fuerza ahora que me he hecho daño, vendar las heridas a base de experiencia, orgullosa levantar la cabeza y reír con la fuerza de la garganta que poco bien me haría rememorar los tiempos de crueldad, del llanto, de impotencia, de agradar de más por ser apreciada de menos.
Aquí volveré a construir mi muralla, levantaré un castillo, será mi fortaleza, entre estas líneas, mis primeras piedras.

Color azul que me hace soñar otro continente

A la espera de ese libro que me embargue de emociones que resurja en mi lo pasado. Soñando, siempre soñando que la vida es magia en cada esquina.
Despertar entre hierbas de diferentes aromas, en un lecho incómodo de amaneceres inolvidables. Vestir la túnica manchada de aventuras y colocarme la faja con la espada a la cintura que aleje de mí a los evidentes adversarios. Acercarme a mis amigos, compañeros de batallas, de bromas al borde de la muerte, de lágrimas contenidas, de recuerdos exquisitos, tentadores de la suerte.
Y correr por la llanura respondiendo al cántico salvaje y profundo de la tierra. Sintiéndome tan viva a pesar del peligro acechante, de tener la bravura por bandera. Respirar libertad por cada poro, luchando por un sueño, contando con quien amo y restándole todo.

Piernas

Y huele a la tormenta que desperté entre tus piernas. Y sabe al tabaco que fumabas. Y se siente como en el último instante, que me llevaste al cielo por tu cuerpo.
Y hoy recuerdo lo que callamos, lo que se quedo tendido en la azotea, olvidado entre tantos papeles. Y hoy te recuerdo en ese momento antes de odiarte quizás incluso el momento en el que llegué a amarte.
Clavaste tus garras en mi espalda y volamos por los aires, y no eras ni tu ni yo, éramos los dos encontrados en una tarde de esas que necesitas a alguien, que te coma la boca, que te diga a qué huela tu pelo, qué te ame como nadie.
Saboreo en mi cuarto los desvelos de esa tarde, de tus ojos encendidos, de una mano que bajaba y una boca que subía, que rozaba, que dolía, que extasiaba, que me daba lo que quería.
Despertando de este sueño, reconozco que no te echo de menos, pero extraño tus besos.