En camino

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domingo, 24 de enero de 2010

Besos polvorientos


Los besos que nunca te di los guardo en un rincón esperando que les llames y los necesites, aunque no los pidas. Mejor aún, no los pidas, sólo deséalos. Desea que te cuente con mis ojos y te dibuje con mis labios lo que el verano me dio y el invierno no ha borrado.
Solo sé que no eres un recuerdo, sino una ilusión y un deseo. Eres un pecado que me tienta. Vives en mí, pequeño huésped, tan formal y tan callado que no entiendo porque noto tu presencia.
No te amo, no te quiero, ni siquiera me gustas, pero eres importante para mí. En la vida conocemos a infinidad de personas: unas pasan a nuestro lado y ni lo sabemos, otras están siempre a tu lado, unas fueron importantes e imprescindibles un tiempo pero luego cayeron en el olvido, unas pocas hicieron que la vida fuera distinta; muy pocas personas son las que llegan se instalan y permanecen en tu memoria para siempre. Pero tú, querido compañero, ¿qué has sido, eres y serás para mí?...nada de lo anterior: no eres indiferencia, tampoco permanecerás a mi lado, no marcaste mi vida, no te recordaré siempre. Sólo eres ese rincón de besos polvorientos, canto a la vida, manchando sin quererlo, esta página en blanco.

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