Tiene un sabor amargo, de nostalgia y poesía, de tristeza muda, de amor no correspondido.
Cuando llegas a la casa del tiempo perdido te envenenas de su esencia, llena de dolor y de vicio, hipnótizante, relajante, el tiempo pesa por generaciones, no por minutos.
Quiero alejarme de esta casa, de este tiempo más muerto que vivo
No hay comentarios:
Publicar un comentario