Si tienes miedo duerme, que yo saldré a buscar a la noche en las calles y sus tristes bares.
Si quiero encontrarte lo haré pero tú no me busques porque soy yo quien quiere elegir esta vez.
Derramo la soda y muerdo el limón, tus ojos combinan con el color de tu camisa, pero me gustaran más cuando te la quites.
Rompen en los oídos la música estridente y rítmica, contagiosa en los pies y el corazón, cuenta el camarero las propinas recibidas por las copas y la sonrisa.
Me despojo de mi timidez si te acercas con cuidado. Este día lo recordaremos si ahora te vas y juras que ya no volveremos a vernos.
Si lo cuentas bien, ni sumas ni restas, solo es un cuento.

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